Reciclaje de medios electrónicos Cada año aumenta la cifra de toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) que se generan en el mundo. Estos aparatos tienen sustancias que pueden causar graves daños al medio ambiente y la salud, como ocurre con el fósforo de un televisor, que puede contaminar hasta 80.000 litros de agua. Se trata de residuos con un alto nivel contaminante que constituyen una amenaza muy seria. En su mayoría contienen metales pesados, sustancias como bromo, cadmio, fósforo, mercurio, arsénico, cobalto… que pueden contaminar el agua o participar en la formación de gases de efecto invernadero. Lo cierto es que tirar cualquiera de estos aparatos obsoletos a la basura orgánica o dejarlo abandonado en la calle implica riesgos para el Medio Ambiente y para nuestra salud. Por ello, lo más indicado ante estos residuos es optar por alguna de las 3 erres del ecologismo: Reducir en lo posible su uso. Sólo tener los realmente imprescindibles. Reutilizar. En caso de que todavía funcionen, podemos regalarlos a amigos y familias que lo puedan aprovechar o donarlos a proyectos benéficos y solidarios. Reciclar. Si el aparato no funciona y se adquiere uno nuevo, el establecimiento tiene la obligación, estipulada por ley, de aceptar el viejo y encargarse de la gestión de sus residuos. Si una persona simplemente se quiere deshacer del aparato electrónico, es necesario llevarlo a un punto limpio. Es así como se llama a las instalaciones públicas habilitadas para que los consumidores puedan depositar este tipo de residuos domésticos peligrosos. La recuperación correcta de dichas sustancias ahorra además dinero y recursos en su proceso de extracción, una de las fases más agresivas con el medio ambiente. José Ramón Carbajosa, director de Ecolec, explica que "recuperarlos requiere menos energía (10% menos en el caso del cobre) y se generan menos desechos (en potencia un 98% menos) que al extraerlos de la naturaleza, sin olvidar que muchos materiales (cobre, oro, plata o aluminio) son valiosos por sí mismos."

¿Cómo se reciclan los aparatos eléctricos y electrónicos?

Los ciudadanos concienciados con el medio ambiente deberían seguir las tres erres del ecologismo también con los aparatos eléctricos y electrónicos:
  • Reducir: en lo posible su uso, tener solo los necesarios.
  • Reutilizarlos para darles una vida más larga. Si todavía funcionan, se pueden regalar a un amigo o familiar, donarlos a proyectos para que se aprovechen de manera solidaria o enviarlos a diversas iniciativas de Internet que permiten reciclar sin moverse de casa viejos aparatos, como teléfonos móviles y, a la ve, ganar dinero.
  • Reciclarlos: si el aparato no funciona y se compra uno nuevo, el establecimiento está obligado por ley a aceptarlo gratis y encargarse de él para que se gestione de forma conveniente. Cuando está operativo, el Plan Renove de electrodomésticos es un buen momento para sustituir los viejos por otros nuevos de alto ahorro energético. Si solo se quiere deshacer del aparato, hay que llevarlo a un punto limpio. La Fundación Ecolec los localiza en un mapa de su página web para que el ciudadano encuentre el más cercano.

Así funcionan las plantas de reciclaje:

Una vez que los residuos llegan a las plantas autorizadas de reciclaje, se les retiran los elementos contaminantes, y el resto de componentes (plástico, aluminio, cobre o vidrio) se procesan para fabricar nuevos productos. Según José Ramón Carbajosa, el proceso de reciclaje de los dispositivos electrónicos es relativamente sencillo en comparación con el de otras industrias. La mayor parte de los componentes pueden separarse por medios mecánicos y se calcula que el 70% de cada dispositivo puede transformarse en materias primas aprovechables. En este proceso toman parte diversos profesionales que garantizan su correcto tratamiento ambiental.

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